
De acuerdo con la encuesta global Tech Services Buyer Survey elaborada por Bain & Company, el 75% de los ejecutivos corporativos asigna entre el 5% y el 10% de sus partidas informáticas a proyectos de inteligencia artificial. El informe destaca que el mercado abandonó las etapas de prueba piloto para exigir retornos de inversión medibles y avances de productividad superiores al 16% en automatización de procesos.
La consultora internacional Bain & Company difundió los resultados de su relevamiento global Tech Services Buyer Survey: Betting Big on AI and Resilience, realizado a partir de las respuestas de 280 directivos de sistemas de 14 sectores productivos. El diagnóstico revela una reasignación presupuestaria hacia la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (machine learning), áreas a las que tres de cada cuatro ejecutivos proyectan destinar entre el 5% y el 10% de sus partidas de servicios informáticos. En segmentos intensivos como la banca minorista e institucional y la industria hidrocarburífera, la asignación supera el 20% del presupuesto tecnológico.
El estudio posiciona a la ciberseguridad (51%), la transformación de procesos mediante IA agéntica (40%) y la habilitación empresarial (40%) como las tres prioridades centrales de inversión corporativa, desplazando a segundo plano la modernización de sistemas centrales (core) y la optimización de costos en la nube. A diferencia de ciclos anteriores orientados a la experimentación, las corporaciones exigen incrementos de productividad de dos dígitos, reducción en los plazos de implementación y esquemas de contratación vinculados a resultados concretos de negocio.
En el desglose operativo, las expectativas de eficiencia se concentran en la automatización de centros de contacto, las pruebas de software y el desarrollo informático, áreas donde se prevén mejoras de productividad superiores al 16%. Esta dinámica está modificando el modelo de servicios de las empresas de tecnología, desplazando la facturación basada en horas dedicadas por contratos asociados al valor agregado entregado. No obstante, el 73% de los encuestados señaló a la ciberseguridad y el 70% a la ingeniería de IA como las competencias más complejas de cubrir debido a la escasez global de personal especializado.
Frente a la presión de rentabilidad y la falta de perfiles calificados en el mercado tradicional, las organizaciones de la economía social, las mutuales y las cooperativas de servicios tecnológicos promueven modelos de desarrollo colaborativo y código abierto. La formación de consorcios asociativos permite a las pequeñas y medianas empresas acceder a herramientas informáticas avanzadas sin enfrentar costos de licenciamiento corporativo ni depender de proveedores concentrados.
La evolución de estas tecnologías plantea la necesidad de consolidar alianzas entre el sector productivo, la universidad y las entidades solidarias para democratizar el conocimiento técnico.