
Bajada: Un informe basado en datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial advierte que, si bien la región concentra el 14% de las visitas globales a herramientas de IA generativa, representa apenas el 1,56% de la inversión mundial en esta tecnología. La disparidad en infraestructura digital y la escasez de talento especializado plantean el reto de pasar del consumo a la creación tecnológica territorial.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó un diagnóstico sobre el estado de la inteligencia artificial (IA) en la región, en el cual se revela un marcado contraste entre el nivel de uso ciudadano y la capacidad productiva de tecnología propia. A pesar de que América Latina y el Caribe representa el 14% de las visitas mundiales a plataformas web de IA y se posiciona como la tercera región con mayor volumen de descargas de aplicaciones generativas, su participación en el gasto global en investigación, desarrollo e infraestructura tecnológica alcanza apenas el 1,56%.
El análisis —respaldado por el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial elaborado junto al Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile— detalla una profunda brecha territorial en la madurez de los ecosistemas nacionales. Países como Chile, Brasil y Uruguay lideran el continente en materia de gobernanza, conectividad e investigación científica, mientras que un segundo bloque integrado por Colombia, Ecuador, Costa Rica y República Dominicana registra avances en la formulación de estrategias nacionales. Sin embargo, en amplias zonas del continente la discusión pública continúa centrada en la reducción del analfabetismo digital y la expansión del acceso a internet en áreas rurales.
Desde la dimensión económica y laboral, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que una adopción sistémica y coordinada de la inteligencia artificial podría incrementar el Producto Interior Bruto (PIB) regional en un 5,1% durante la próxima década. Para alcanzar esta meta de productividad, los organismos técnicos remarcan la urgencia de fortalecer los programas de formación profesional y la reconversión de capacidades en el mercado de trabajo. De esta forma, se busca evitar la destrucción de empleos tradicionales e incentivar la migración de la fuerza laboral hacia sectores productivos de alto valor agregado.
Iniciativas asociativas y del campo de la educación superior identifican en las tecnologías de código abierto y en las soluciones de microaprendizaje un canal para democratizar el acceso a la IA en las organizaciones sociales. La incorporación de herramientas digitales adaptadas a las realidades locales permite a las cooperativas, mutuales y pequeñas empresas optimizar sus procesos de gestión contable, logística y comunicación sin depender exclusivamente de las grandes corporaciones transnacionales de software.
El escenario plantea para el continente la necesidad de articular políticas públicas que combinen la inversión pública en infraestructura soberana de datos con el fomento de la innovación comunitaria. La formación de cuadros técnicos, la retención de talentos locales y la creación de marcos normativos éticos constituyen los ejes prioritarios para evitar que la transformación digital profundice la dependencia tecnológica y la desigualdad social en los países del Sur Global.
Para profundizar en el análisis prospectivo, las estadísticas regionales y los marcos metodológicos de medición, es posible consultar las publicaciones académicas del sitio oficial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.