
Un informe elaborado por 146 investigadores para la red The Lancet Countdown y la Organización Mundial de la Salud advierte sobre el vertiginoso aumento de la mortalidad por calor extremo y pérdidas económicas billonarias, señalando que las medidas internacionales de adaptación resultan insuficientes para proteger la salud pública global.
Un equipo multidisciplinario integrado por 146 investigadores de más de 30 países solicitó que el cambio climático sea declarado formalmente como una emergencia sanitaria mundial. La demanda forma parte de las conclusiones del décimo informe de la iniciativa The Lancet Countdown, elaborado por el University College London (UCL) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El documento evaluó 54 indicadores globales para analizar el impacto directo de las alteraciones climáticas sobre la salud humana y la capacidad de respuesta institucional.
Los datos recolectados indican que, entre los años 2016 y 2023, el calor extremo estuvo vinculado a un promedio de 540.800 fallecimientos anuales a nivel global. El estudio atribuyó el 68% de esas muertes directamente al cambio climático, lo que representa cerca de tres millones de defunciones acumuladas durante el periodo. La aceleración de las olas de calor afectó además la productividad laboral, ocasionando pérdidas estimadas en 1,07 billones de dólares en ingresos potenciales para la economía mundial solo en el año 2025.
El análisis advierte sobre alteraciones severas en el ciclo hidrológico planetario que incrementaron la frecuencia de eventos meteorológicos extremos. Durante el último año evaluado, el 51,8% de la superficie terrestre atravesó al menos un mes de sequía extrema, registrando un ritmo de expansión territorial siete veces mayor al de la década previa. En paralelo, la superficie afectada por precipitaciones intensas ascendió al 17,2%, afectando la infraestructura de saneamiento y la seguridad alimentaria en comunidades vulnerables.
Respecto a las respuestas institucionales, el informe reconoce avances en el financiamiento de tecnologías limpias, alcanzando una inversión global de 2,1 billones de dólares en 2025. Asimismo, 54 de los 195 Estados miembros de la OMS implementaron planes nacionales de adaptación sanitaria, mientras que los fondos destinados a investigaciones en clima y salud pasaron de 42 millones de dólares en 2016 a 316 millones de dólares en 2024.
No obstante, los autores destacaron la existencia de una brecha crítica en el financiamiento para la adaptación en regiones en desarrollo. Las estimaciones preliminares del documento señalan que los países en desarrollo requieren un mínimo de 3.300 millones de dólares anuales para adecuar sus servicios de salud, frente a los 1.100 millones de dólares comprometidos formalmente durante 2024. Los directivos de Lancet Countdown concluyeron que el ritmo de respuesta internacional permanece desfasado respecto a la magnitud de los daños ambientales observados.
El informe puede descargarse desde: https://www.thelancet.com/pb-assets/Lancet/infographics/climate-countdown-2026/image-1792673206393.pdf