La economía plateada impulsa el emprendimiento de adultos mayores en la región

De acuerdo con estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la población de 65 años o más alcanzará los 138 millones de personas en la región hacia 2050. Frente al acelerado cambio demográfico, organismos multilaterales como la CAF y entidades de la economía social promueven el desarrollo de la economía plateada para transformar la experiencia laboral acumulada en dinamismo productivo e innovación tecnológica.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que la transición demográfica en América Latina y el Caribe atraviesa una fase de aceleración constante, donde la población mayor de 65 años pasó de representar el 9,9% en 2024 al 18,9% proyectado para el año 2050. Este cambio estructural altera la composición de la fuerza de trabajo, la demanda de servicios de salud, los esquemas de ahorro y los patrones de consumo. La particularidad regional radica en que este fenómeno ocurre en un contexto signado por la informalidad laboral y sistemas de protección social de cobertura parcial.

En este marco, el emprendimiento senior emerge con un doble carácter dentro del mercado de trabajo continental. Por un lado, surgen iniciativas por oportunidad sustentadas en la experiencia técnica, la reputación profesional y las redes de contacto acumuladas a lo largo de décadas. Por otro lado, persisten proyectos por necesidad que funcionan como mecanismos de subsistencia ante la pérdida de empleo formal o la insuficiencia de los haberes jubilatorios. Frente a este panorama, los especialistas remarcan la urgencia de diseñar políticas públicas e instrumentos de fomento crediticio que transformen estas unidades productivas en proyectos viables y sostenibles.

La denominada economía plateada consolida un espacio de expansión para actividades asociadas a sociedades más longevas. Sectores como los servicios de cuidado, la salud preventiva, la industria farmacéutica, las tecnologías adaptadas, la vivienda accesible, las finanzas éticas y el turismo experimentan transformaciones estructurales para responder a las nuevas demandas del segmento. Para potenciar estos mercados, resulta fundamental adaptar los sistemas financieros y eliminar las restricciones de edad en la concesión de créditos e incentivos al desarrollo empresarial.

En la dimensión institucional y de financiamiento, la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- puso en marcha la edición 2026-2027 del Laboratorio de Inclusión Financiera (LIF), enfocada en soluciones digitales para la economía plateada. El programa prioriza el respaldo a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) lideradas por mayores de 50 años, la capacitación en educación financiera y el desarrollo de tecnologías públicas (GovTech) destinadas a simplificar la interacción entre los adultos mayores, las entidades bancarias y los organismos del Estado.

El cooperativismo y el mutualismo de la región se posicionan como actores clave para integrar a la población mayor dentro del tejido socioproductivo. Mediante servicios de previsión, esquemas de crédito solidario, redes de apoyo domiciliario y cooperativas de trabajo autogestionadas, el sector asociativo promueve la autonomía económica y la capacitación continua a lo largo de la vida, evitando la discriminación por edad en los entornos laborales.

El desafío de los países latinoamericanos exige dejar de considerar a la población adulta únicamente como beneficiaria de asistencia social para reconocerla como fuerza laboral activa, consumidora e inversora de conocimiento. El fortalecimiento de ecosistemas inclusivos y la integración generacional permitirán transformar el capital humano senior en desarrollo económico local y equidad territorial. Para conocer las bases de la convocatoria y las líneas de financiamiento, los interesados pueden consultar el portal de la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.