
Según las proyecciones presentadas en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires durante el Outlook Mercosur, el bloque regional pasará de 534,9 a 591,5 millones de toneladas de cereales y oleaginosas en la próxima década. El estudio resalta el peso creciente de las cooperativas agrícolas para garantizar el aumento de la productividad, el arraigo de los pequeños productores y la agregación de valor en la producción de alimentos.
El Mercado Común del Sur (Mercosur) proyecta un incremento del 18,7% en su producción de cereales y oleaginosas para el año 2036, alcanzando un volumen total de 591,5 millones de toneladas. Los datos fueron presentados durante la tercera edición del encuentro Outlook Mercosur, desarrollado en la sede de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). La investigación, elaborada de manera conjunta entre la BCBA, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y entidades agropecuarias del bloque, estimó además un aumento del 9,6% en la superficie cultivada y un crecimiento del 18,1% en las exportaciones regionales.
El modelo prospectivo ubica al maíz y a la soja como los principales motores de la expansión física en el Cono Sur. El maíz aportará 52 millones de toneladas adicionales a la cosecha regional —con una contribución brasileña del 64%—, mientras que la soja sumará 34 millones de toneladas. En el caso del trigo, la proyección contempla una expansión de 5,3 millones de toneladas, impulso en el que la Argentina explicará el 74% del crecimiento. El economista Nicolás Jorge precisó que la mejora de los rendimientos por hectárea resultará determinante frente a la expansión de la frontera agrícola tradicional.
En este escenario de aceleración productiva, las cooperativas agropecuarias de la región desempeñan un papel estructural para viabilizar el salto de escala de los pequeños y medianos productores. Frente a las tendencias de concentración comercial, las entidades del sector asociativo garantizan el acceso democrático a insumos, financiamiento, infraestructura de acopio y tecnologías de precisión. Asimismo, la red cooperativa resulta clave en la transformación de materias primas en origen mediante la bioenergía, el desarrollo de bioinsumos y el agregado de valor a la cadena agroalimentaria.
El informe prevé que el bloque generará más de 20.700 millones de dólares adicionales en exportaciones agroindustriales, consolidando una oferta comercial que hoy supera los 197.800 millones de dólares anuales en alimentos. Durante el seminario, representantes del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtieron que la seguridad alimentaria global exigirá potenciar las inversiones en infraestructura y sostenibilidad ambiental ante un contexto internacional de fragmentación comercial.